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AFEHC : diccionario : RODRÍGUEZ DE OCAMPO, Juan : RODRÍGUEZ DE OCAMPO, Juan

Ficha n° 3805

Creada: 09 noviembre 2014
Editada: 09 noviembre 2014
Modificada: 11 noviembre 2014

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Editor de la ficha:

Stephen WEBRE

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

RODRÍGUEZ DE OCAMPO, Juan

El control de las finanzas públicas del Reino de Guatemala fue determinado por la influencia de un escribano real muy poderoso, que dejó a su hijo el legado del cargo de Contador de Cuentas Reales.
Palabras claves :
Real Hacienda, Contador de Cuentas Reales, Control financiero, Reino de Guatemala, Oficios vendibles y renunciables, Escribanos
Cargo o principal ocupación:
Escribano real, Contador de cuentas reales (comisionado).
Casó:

1María de Loyzaga (Loisiga), el 18 de enero de 1615.

Nació:
Ciudad de México, 1569 aprox.
Murió:
Santiago de Guatemala, Se ignora la fecha
Padres:

1Juan Nuño y Catalina de Aguilar.

Resumen:

1El estudio del control de las finanzas del Reino de Guatemala requiere, ineludiblemente, tomar en cuenta la trayectoria profesional de los contadores de cuentas reales. Este fue uno de los oficios “vendibles y renunciables” que se ofrecieron al mejor postor en toda la jurisdicción del imperio español. Para el caso del Reino de Guatemala, este cargo burocrático existió durante un período de poco más de cien años, de 1647 a 1770.

2Anterior a la venta del cargo, el control de las cuentas de la Real Hacienda de Guatemala la realizaba el comisionado y designado por el presidente de la Audiencia. Durante mucho tiempo lo fue el escribano real Juan Rodríguez de Ocampo. Este personaje fue muy influyente en su tiempo. Y todavía más importante en los anales del control financiero, lo fue por el hecho de haber dividido en dos partes el cargo que por primera vez se sacó a subasta.
Juan Rodríguez de Ocampo nació en la ciudad de México. Hijo legítimo de Juan Nuño y de Catalina de Aguilar, naturales de la dicha ciudad. Su padre fue escribano real, público y del cabildo de Santiago de Guatemala. El linaje de los abuelos y padres de Rodríguez fue reconocida ampliamente. No se sabe cuándo se trasladaron a Guatemala. Su abuelo paterno, Juan Rodríguez Fain, fue escribano real y de provincia de la ciudad de México. Su abuela fue Sabina de Flores, mujer legítima de Rodríguez Fain, personas bien conocidas en México.

3Desde su niñez, Rodríguez Ocampo se dedicó a las actividades propias de los escribanos adquirió mucha experiencia en los asuntos del cabildo, al punto que fue considerado muy “hábil y suficiente” cuando, ya en Guatemala, solicitó el título de escribano en 1595 y tenía alrededor de veintiséis años de edad, con suficiente patrimonio personal para mantenerse. Durante doce años, en la ciudad de México, asistió a escribanos públicos, de provincia y reales; y desde 1590, ejerciendo actividades de oficial, asistía a su padre en la oficina que éste tuvo en Guatemala.

4Rodríguez de Ocampo no ejerció el cargo de contador de cuentas reales por título real, sino por nombramiento o comisión de las autoridades locales del Reino de Guatemala. Durante mucho tiempo —anterior a 1645— fue requerido para que revisara las cuentas de la Real Hacienda que presentaban anualmente los oficiales reales de la caja matriz y de algunas cajas subalternas.

5Fue un personaje poderoso e influyente en la sociedad de Guatemala. Participó activamente en el mercado financiero colonial, prestando dinero con garantías inmobiliarias. Fueron muchas comisiones oficiales de control de las cuentas del fisco que realizó, así como muchos encargos dados por personas particulares, de su círculo social; tales como redacción de testamentos y albaceazgos.

6El 18 de enero de 1615 contrajo nupcias con doña María de Loyzaga, hija del comerciante de la ciudad de Guatemala Santiago de Loyzaga y doña María de Aguilar, en la parroquia de El Sagrario. Tres de sus hermanos nacieron en Santiago de Guatemala y fueron bautizados en la misma parroquia: Matías, en junio de 1591; Nuño en septiembre de 1593 y Luis, en septiembre de 1595. Doña María de Loyzaga nació también en la ciudad de Guatemala y fue bautizada en la misma iglesia, en agosto de 1599.

7Del matrimonio de Rodríguez y Loyzaga nacieron varios hijos: Agustina, bautizada en diciembre 1620; Juana, en septiembre de 1623; Sebastián de la Cruz, mayo de 1625; Miguel, noviembre de 1627; Juan Manuel, abril de 1630 y Ana de San Francisco, en noviembre de 1632. Todos bautizados en la misma iglesia de El Sagrario. Hubo otro hijo del matrimonio llamado José y conocido como José de Ocampo, quien obtuvo el primer empleo de Contador de Cuentas Reales y de Resultas del Reino de Guatemala, nombrado por el rey. Suponemos que fue el primer retoño de la pareja.

8Los bautismos de sus hijos le permitieron afianzar su prestigio social así como elevar su ya reconocido linaje. Fue compadre de personas importantes de la ciudad que desempeñaron cargos burocráticos influyentes: el canciller de la audiencia Pedro Marín de Solórzano, el oidor Matías de Solís Ulloa, el secretario de la audiencia Cristóbal de Escobar, el contador oficial real de la caja matriz Cristóbal de Salazar y el también secretario Andrés de Escobar. Fue una sociabilidad que le permitió y facilitó la asignación de varias comisiones oficiales que efectuó en varios lugares de la jurisdicción de la Audiencia.

9A fines de 1619, el licenciado don Gaspar de Zúñiga, oidor de la audiencia de Guatemala, fue comisionado por la audiencia para hacer una supervisión de las actividades profesionales de los escribanos de la ciudad de Guatemala; debía revisar todos los protocolos y demás papeles y libros de las oficinas de los escribanos de cámara, del cabildo, públicos y reales de la jurisdicción. El oidor decidió que Rodríguez fuera el escribano para que diera fe de sus actuaciones en la visita; según él, serviría el cargo “con la fidelidad que conviene”, y le señaló de salario durante todo el tiempo que durara el proceso, de dos pesos de oro de minas diariamente, más los derechos de “su escritura”. Unos quince años después, el mismo oidor nombró a Rodríguez por su albacea. Rodríguez presentó a las autoridades correspondientes el inventario y las cuentas de los bienes del difunto, en 1639. En el ejercicio de esta obligación tramitó la compra de 6 bulas de composición, a nombre de Zuñiga, “sobre bienes mal habidos y adquiridos, de cuyos propios dueños no consta”.

10A finales de diciembre de 1621 Rodríguez de Ocampo fue designado, junto con otros vecinos de Santiago, para que redactaran el testamento del capitán Juan Martínez de Apalategui, regidor de la misma ciudad, quien les había dado poder para hacerlo.

11Al ver afectado su peculio personal por la injerencia de otros acreedores, en septiembre de 1625, Rodríguez presentó una demanda contra los bienes de un difunto para que le fuera pagada cierta cantidad de dinero que invirtió en un censo.

12En septiembre de 1641, Rodríguez de Ocampo y su hijo José se encontraban de comisión en Nicaragua. El escribano era el pesquisidor y José el juez de bienes de difuntos. Llegaron a Nicaragua para hacer todos los trámites de los bienes del fallecido Juan de Bracamonte, gobernador que fue de dicha provincia, y de otras autoridades de las ciudades de León y Granada y la villa de El Realejo. Rodríguez, como juez pesquisidor embargó los bienes de Bracamonte. A estas autoridades se les abrió causa por la toma que los corsarios hicieron, en la laguna y desagüe de la ciudad de Granada, de cinco fragatas, de las siete que en 1640 salieron para Portobelo contra la prohibición y orden del presidente de la audiencia. En este caso se acusó a Rodríguez de excederse en sus funciones.

13Una muestra de su injerencia en el mercado inmobiliario como deudor, se dio cuando, en julio de 1642, Rodríguez y su mujer recibieron dinero prestado del Colegio de las Doncellas y dieron de garantía una casa, situada en la ciudad de Guatemala, que fue parte de la dote de doña María.

14Además del poder económico y su reconocida influencia social, interesa destacar aquí el hecho de haber dirigido el rumbo del control de las finanzas públicas en el Reino de Guatemala. Dejó huella como veremos ahora.
Por instancia de don Jerónimo Camargo, fiscal del Real y Supremo Consejo de las Indias, se expidió la real cédula de 11 de octubre de 1645, por la cual se mandó que se vendiese el cargo de Contador de Cuentas Reales y de Resultas, como los había en las ciudades de Lima y México, en cuya virtud se creó en propiedad.

15Como ya se mencionó, desde muchos años antes que se emitiera la cédula de creación de este oficio de Contador, se sirvió por comisión que daba la Audiencia de Guatemala, tal y como se acostumbraba en las provincias del Perú. El escribano Juan Rodríguez de Ocampo realizaba las revisiones anuales de las cuentas de la Real Hacienda. Estas comisiones no trascendían en el ejercicio del cargo en propiedad o arrendamiento.
Como era de esperarse, el primer postor a este cargo fue Rodríguez de Ocampo, quien hizo postura al cargo en octubre de 1646. En su postura manifestó que las obligaciones del oficio — Contador de cuentas reales y particiones que llaman de Resultas, para las cuentas reales, penas de cámara, papel sellado, albaceazgos, tutelas y defensor general de bienes de difuntos— eran muchas y que una persona sola no los puede ejercer por ser de tan grande trabajo, y a Su Majestad le está bien el dividirlos, así para los breves, despachos y bien de sus vasallos y aumentos de su real haber y por otras causas que se dejan considerar.

16Por tanto, Rodríguez presentó postura solamente el oficio de contador de las cuentas reales y penas de cámara, en dos mil y quinientos pesos, pagados luego al contado sin más condiciones que las que le tocan, y salarios que le pertenecen pagados en la forma que Su Majestad tiene ordenado, vendiéndose los demás oficios separados de los que yo pongo por cuenta de Su Majestad … La exigencia del pago de sueldos se refería a la forma como se le retribuían sus comisiones asignadas de revisión de cuentas.
Aquí está la importancia de esta postura. Fue aceptada por el fiscal y el presidente de la Audiencia. Al ser aceptada, este cargo se dividió en dos oficios o cargos: Contador de Cuentas Reales y Resultas y Contador de los Tribunales (Contador de Cuentas de Bienes de difuntos, albaceazgos y particiones y papel sellado de las provincias de Guatemala y sus tribunales).
Sin embargo, por algún convenio con su hijo José, éste superó la oferta que hizo Rodríguez y pagó 500 tostones más, con lo cual se le extendió el título correspondiente el 20 de septiembre de 1647, convirtiéndose, José de Ocampo, en el primer Contador de Cuentas Reales del Reino de Guatemala.

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