Ficha n°130

DE LA CUEVA Y VILLACRECES, Francisco


Cargo: Gobernador de Guatemala.

Caso: doña Leonor Alvarado de Xicoténcatl, hija del Adelantado Pedro de Alvarado.

Nació: Jerez de la Frontera, España, aprox. 1514 ó 1515.

Murió: Santiago de Guatemala, el 24 de octubre de 1576.

Padres: Juan de Villacreces de la Cueva y Teresa de Villavicencio, naturales de Jerez de la Frontera, España.

Resumen: Francisco de la Cueva y Villacreces fue licenciado, Comendador de Santiago y Gobernador de Guatemala. En 1534 fue parte de la expedición de Alvarado a Perú. Llegó a Guatemala en 1539 junto con el grupo que acompañó a Pedro de Alvarado y a la esposa de éste, Beatriz de la Cueva, de quien era primo. En 1540 fue nombrado teniente de gobernador de Guatemala por Pedro de Alvarado, antes que éste se dirigiera a las Islas de las Especias. Durante el tiempo que ejerció dicho cargo, Francisco mandó ahorcar a varios principales de Iximché, para manifestar públicamente su autoridad. El 17 de septiembre de 1541, después de la inundación de la ciudad de Guatemala, el ayuntamiento de esta ciudad determinó que mientras el rey nombraba gobernador para el Reino, lo fueran el obispo Francisco Marroquín y el licenciado Francisco de la Cueva, quienes ejercieron el cargo hasta el 17 de mayo de 1542. Durante este tiempo enfrentaron la crisis que provocó dicha inundación, así como la búsqueda y decisión del sitio donde se trasladó la nueva ciudad, donde repartieron solares y tierras. A pesar del gobierno conjunto, De la Cueva y Marroquín no tuvieron relaciones armoniosas.
Francisco de la Cueva se casó con la hija del Adelantado Pedro de Alvarado, doña Leonor Alvarado de Xicoténcatl, con quien tuvo seis hijos y fundó un mayorazgo poderoso. La fundación de las villas de Choluteca y San Jorge, del valle de Olancho, en Honduras, fueron dirigidas por él. En varias ocasiones fue alcalde ordinario de la ciudad de Santiago de Guatemala: el 01 de enero de 1548 fue electo, junto con Juan de Guzmán; en 1558 hizo pareja con Juan Vásquez Coronado, y en 1561 con Pedro de Obide. Con Bernal Díaz del Castillo, y otros vecinos, redactaron las ordenanzas municipales que se promulgaron el 30 de enero de 1559. Tuvo en encomienda los pueblos de Tecuaco (Guazacapán) y Jumaytepeque, en Santa Rosa. En 1557 expropió una parte de los ejidos de este último pueblo para establecer una estancia de ganado vacuno, con la venia de la Audiencia. Fue dueño de otras estancias en Cerro Redondo (Cuilapa, Santa Rosa) y otros pueblos.
En varias ocasiones fue requerido como testigo, en diversos pleitos e informaciones de méritos y servicios, lo que da a conocer parte de su sociabilidad: en 1570, fue testigo propuesto por Juan Orozco de Ayala, en el pleito por 300 pesos de venta de alimentos, que éste tenía contra el licenciado Arteaga Mendiola, fiscal de la Audiencia de Guatemala. En agosto de 1564, Francisco Hernández de Yllescas lo presentó por testigo en la probanza de sus méritos y servicios y los de su padre, Hernando, en esta oportunidad, Francisco de la Cueva dijo ser mayor de 50 años de edad. También fue testigo en la información de los méritos y servicios de Hernando de Aduzca, cuyo interrogatorio se hizo el 17 de febrero de 1575, y manifestó que conocía a Aduzca desde hacía 28 ó 30 años, y que además conoció a Cristóbal de Salvatierra, padre de Ana, mujer de Hernando de Aduzca, porque a todos había tratado y comunicado. En esa fecha De la Cueva era mayor de 60 años de edad. Asimismo, dio fe que estuvo relacionado socialmente con Antonio Díaz, vecino de Ciudad Real de Chiapa, y con el padre de éste Diego Díaz; con el intérprete de la Audiencia de Guatemala, Juan Fernández Nájera, a quien conoció alrededor de 1540, y con el arcediano Diego de Carvajal, con quien estuvo relacionado desde 1544.
Sin embargo, la sociabilidad de Francisco de la Cueva no se circunscribía al ámbito de la camaradería, en sus actividades de “conquista y pacificación” del territorio, sino que abarcó espacios económicos con instituciones estatales, pues, en 1574, en una de las cuentas que presentó el oidor de la Audiencia doctor Arévalo Sedeño, del movimiento financiero de su gestión como juez de bienes de difuntos, se encontró un déficit de 1.212 pesos, 5 tomines y 9 granos de oro de minas; como justificación el doctor Sedeño dijo al licenciado Diego García de Palacio, juez de bienes de difuntos en funciones, que el déficit era consecuencia de las deudas de varias personas, tal como Francisco de la Cueva, quien debía al juzgado 600 pesos de oro de minas. No conocemos las circunstancias que dieron lugar a que De la Cueva se convirtiera en deudor del juzgado de bienes de difuntos.

Autor de la ficha: Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

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