Ficha n°103

CARBAJAL, Diego de


Cargo: Comisario del Santo Oficio y Arcediano de la Catedral de Guatemala.

Nació: Zafra, Badajoz, Extremadura, España; 1523, aprox..

Murió: Santiago de Guatemala, 1596.

Resumen: Sin lugar a dudas, don Diego de Carbajal fue un miembro del círculo social del primer Obispo de Guatemala, Francisco Marroquín. En 1555 asistió en su representación al Concilio Provincial celebrado en la ciudad de México. Fue sacerdote de la diócesis de Guatemala, arcediano desde 1580 y uno de los prebendados de la Catedral de Guatemala desde la época del ya citado primer Obispo. Carbajal se hizo notable por su actuación en el mencionado Concilio, y a ello se debió indudablemente su designación como primer Comisario del Santo Oficio en Santiago de Guatemala. Al morir dejó varias fundaciones, entre otras, una de 7,000 pesos para casar doncellas pobres, las cuales debían recibir 250 pesos de dote cada una. Esta obra pía, fue bien administrada, permitió proveer de lo necesario a numerosas jóvenes de las que se educaban en recogimiento en la ciudad.
También se designó al Doctor Sedeño, Oidor de la Real Audiencia, como consultor del nuevo Comisario en la ejecución de providencias de encarcelamiento o embargo de bienes, y a tres teólogos dominicos, a quienes debía pedir parecer en relación con la lectura del Edicto de Fe. Se estableció que el comisario no debía proceder en caso alguno sin el consejo de aquellos. Se le recomendaba asimismo hacer uso de los servicios del Notario Juan de Rojas, de quien el tribunal tenía buenas referencias, pero se dejó a juicio del Comisario de Guatemala la selección posterior de las personas que juzgara adecuadas para el desempeño de las funciones delegadas.
Diego de Carbajal contó entre los miembros de su red social a Lorenzo de Godoy, quien fue testigo en la información secreta hecha por el oidor doctor Arévalo Sedeño, sobre los méritos y servicios de Carbajal, en 1574. Este testigo dijo que conocía a Carbajal desde 1544, aproximadamente. Sabía que era sacerdote de misa, muy hábil y eficiente. Agregó que en el tiempo de los obispos pasados fue visitador general del obispado de Guatemala muchas veces y provisor en tiempo del obispo Francisco Marroquín, y fue en su nombre al Concilio Provincial que se hizo en la ciudad de México, y sobre todo le vido ir con los poderes del dicho obispo, al dicho concilio y volverse a esta ciudad. Afirmó que Carbajal era, desde 1573, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición en el obispado de Guatemala, «por los inquisidores de la Nueva España», y ejercía este cargo «muy bien y con todo cuidado y diligencia y con toda bondad.» Otro miembro de la red social de Carbajal fue don Francisco de la Cueva, quien también fue interrogado, como testigo, sobre algunos aspectos de los servicios y méritos de Carbajal. Expresó que lo conocía desde hacía 30 años. Lo conoció como sacerdote de misa, y lo consideró idóneo para administrar sacramentos en cualesquiera iglesias de españoles y de indios, porque conocía muy bien el idioma de éstos. Agregó que Carbajal fue muchas veces visitador general del obispado de Guatemala, además de provisor, «en lugar de los dichos obispos». Aseguró que también había sido vicario en muchas jurisdicciones de indios del obispado, tales como Guazacapán, Naguitzalco, Totonicapán, Acasaguastlán, y otros de los mejores de este obispado y todos los dichos cargos los ha usado bien y [...] con mucha rectitud y diligencia, haciendo justicia a las partes. El secretario de la Cancillería real de la ciudad de Santiago Guatemala y escribano mayor de gobernación, Diego de Robledo, fue también otro de los miembros del círculo social de Carbajal. También presentó declaración como testigo en la probanza de méritos y servicios de Carbajal. Cuando fue interrogado dijo que éste había sido visitador del obispado de Guatemala, nombrado por el obispo Francisco Marroquín. Durante la administración del obispo Bernardino Villalpando fue tal visitador de Soconusco y provisor de Santiago y del obispado de Guatemala. Además, Diego de Carbajal fue testigo en la probanza de méritos y servicios de Juan García, a quien dijo conocer desde hacia 12 años. Esto sucedió cuando el canónigo tenía de 40 años de edad, en 1563. De aquí se dedujo que había nacido en 1523.
Decíamos que las obras pías que fundó el arcediano Carbajal fueron bien administradas, a tal punto que el 2 de noviembre de 1658 Luis de Andino Lozano, escribano público y del cabildo de la ciudad de Guatemala, hizo constar que el alférez José de Fuentes y de la Cerda, administrador de las Obras Pías del dicho arcediano, fundada en el Convento de Santo Domingo de la ciudad de Guatemala, registró siete escrituras de censo redimible a favor de las mencionadas obras pías por un total de 2.464 pesos y 4 reales. Previo a este asiento en el cabildo de la ciudad de Guatemala, el mismo escribano público Andino Lozano registró en septiembre de 1649 una escritura de censo, con 3.000 pesos de principal, a petición de fray Lorenzo Pérez, Procurador de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala de la Orden de Santo Domingo a favor de la dotación y obras pías que fundó el arcediano don Diego de Carbajal y para agregación a la limosna de quinientos tostones que se reparten a pobres, de bienes de la dicha dotación, la víspera de pascua de navidad de cada año ...
Tenemos gran cantidad de información sobre los censos concedidos a distintas personas y corporaciones, tanto civiles como religiosas, que dan fe de la dinámica actividad financiera que existió en el Reino de Guatemala, dentro de la cual los fondos de las obras pías fundadas por el arcediano Carbajal fueron de mucha importancia. Y como última ilustración mencionamos la situación de dicha dotación hacia mediados del siglo XVIII: fray Juan de Quintanilla, Prior del convento de Santo Domingo de la ciudad de Guatemala y Vicario General de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala, en su calidad de patrón de varias fundaciones piadosas, entre las que estaba la del arcediano don Diego de Carbajal, solicitó al administrador de dichas obras pías, Dionisio García de Gálvez, el 02 de septiembre de 1745, que le entregara un estado de cuentas de ellas durante el tiempo de su administración, con la finalidad de saber la cantidad en caja y el movimiento del dinero; asimismo debía entregar todos los recaudos pertenecientes a dicha administración para mi gobierno y buena distribución, para cumplir en todo con lo ordenado y mandado por los susodichos como patrón de dichas obras pías, y a cuyo cargo me cita esta administración ...

Autor de la ficha: Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

El campo "fuentes" esta en acceso restringido e reservado a los colaboradores del diccionario biográfico centroamericano Para colaborar contactar los editores