Ficha n° 1654

Creada: 07 agosto 2007
Editada: 07 agosto 2007
Modificada: 18 agosto 2007

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Autor de la ficha:

Jean-Jacques GOINEAU

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Presencia francesa y acción diplomática de Francia en Colombia durante el siglo XIX.

En el siglo XIX, se instaló en Colombia una presencia francesa que, aunque en término cuantitavo fue muy poca, tuvo un impacto no despreciable sobre el desarrolló económico, técnico y comercial del país. En este fenómeno, la diplomacia francesa que se encontraba en Colombia tuvo un papel importante, lo que puso en evidencia nuevos elementos para la comprensión de la construcción de una historia de la presencia francesa en el continente entero. A partir del ejemplo del departamento de Antioquia, este artículo propone hacer un bosquejo de los aspectos del trabajo de los diplomáticos franceses y el rol que desempeñaron en la instalación de franceses y en el desarrolló de sus actividades en la región.
Autor(es):
Jean-Jacques Goineau
Fecha:
Agosto de 2007
Texto íntegral:

1 Francia, durante el siglo XIX, ha sido un importante modelo intelectual y cultural para la elite y las clases dirigentes de Colombia. La cultura solicitada era la que se producía en Europa durante la misma época1. Por lo tanto, Colombia no ha sido una tierra de inmigración masiva de franceses, en comparación con otros países de América del Sur, como Argentina. Sin embargo esta ha tenido un impacto importante en la construcción del país. Venida del viejo continente, la inmigración fue el objeto de varias medidas legislativas con el objetivo de una instalación duradera de colonos para poner en valor un vasto territorio virgen y provocar lo que muchos ideólogos de este período han llamado un “efecto civilizador2 “.

Algunos puntos de historiografía

2 Los historiadores que trabajan sobre Colombia percibieron el papel desempeñado por los europeos en su desarrollo, yendo mucho más lejos de una historia académica que más bien había buscado centrarse en los lazos que la unían a la cultura francesa y europea.

3 Los extranjeros, y particularmente los franceses, se encuentran ampliamente presentes en la historia política del país relacionada con la guerra de la Independencia. Pero de igual manera, en el siglo XIX y XX fueron el centro de amplias publicaciones que hacían parte de una historia nacional, sostenida por el estado, por los departamentos o por ciertas fundaciones de sociedades sabias. La mayoría de estas obras o artículos tienen como objetivo estudiar los extranjeros en tanto que “héroes de la civilización y del progreso” y esto es cierto para los primeros estudios sobre la presencia extranjera en la región de Antioquia durante el período que nos interesa. En esta corriente encontramos las publicaciones de Luis Latorre Mendoza, y especialmente su libro “Historia e Historias de Medellín” que apareció en 19723. Enrique Echavarría también hace publicar en la revista “el progreso” una serie de biografías en una cantidad mucho más grande y que concernían a los extranjeros en la región de Antioquia4. Esta publicación y también la de Mendoza se inscriben perfectamente en esta historia de los extranjeros como “promovedores de la civilización y del progreso”. Más ampliamente, lo que siguen es una ideología dominante en los medios intelectuales colombianos del fin del siglo XIX, que buscan elevar la figura del europeo como ejemplo. Los trabajos publicados por la Academia Antioqueña de Historia sobre ciertos extranjeros al fin del siglo XIX y al principio del siglo XX son de sobra el reflejo de esta elección. Juan Camilo Escobar Villegas, en una reciente tesis5, explica que las elites latinoamericanas, de las cuales los más famosos representantes antioqueños eran miembros, intentaron introducir en su sociedad una “dinámica cultural” que pasaba igualmente por el aprendizaje del latín, del inglés y del francés. De esta manera se podían encontrar en Francia los fundamentos de la “civilización” y en la “rica, liberal, e industrial Inglaterra” las claves del progreso.

4 Después de la aparición de trabajos de historiadores como Roger Brew6, diferentes publicaciones como las de Franck Safford7 y Malcom Deas8 permitieron situar a los extranjeros y su papel en el desarrollo económico del país durante el siglo XIX. Por el momento, la tesis de Rodrigo García Estrada, es, desde nuestro punto de vista, la síntesis más completa e importante sobre los extranjeros en Antioquia. En su tesis de Magíster, Garcia Estrada hace un trabajo innovador con el objetivo inicial de “analizar la presencia de inmigrantes extranjeros, principalmente europeos y norteamericanos, en el proceso de modernización de la región de Antioquia, durante el siglo XIX y el principio del siglo XX9“. En esta tesis se retoman ciertas pistas seguidas por Roger Brew. Una de las principales es el papel decisivo jugado por los extranjeros en el desarrollo de la minería y la difusión de innovaciones tecnológicas en ingeniería y metalurgia. García Estrada utiliza también la historia empresarial, que desde su punto de vista ha permitido un nuevo enfoque de las diferentes actividades económicas en las que los extranjeros han tenido un papel importante, teniendo en cuenta sus relaciones con los empresarios locales y el estado colombiano.

5 Si los estudios sobre los extranjeros en Colombia son el objeto de varios trabajos de historiadores colombianos, las publicaciones y las investigaciones sobre los franceses que se fueron de su país, no son de mucha actualidad en Francia. De hecho, la historia nacional francesa ha descuidado el estudio de los franceses que dejaron el país. François Weil, durante un coloquio en diciembre 2002 sobre los franceses en las Américas presentó diferentes razones para este problema10.

6 La más importante es el hecho que la historia de la emigración francesa tiene problemas con su inscripción en una concepción de la historia nacional que no le presta atención a las personas que, dejando el suelo patrio, abandonaron los deseos de figurar en su historia. No obstante, los emigrantes vinculados con la historia colonial de Francia benefician de un tratamiento diferente. Él recalca también la falta de tomar en cuenta los trabajos hechos desde hace muchos años en la creación de una historia social de Francia.

7 Las estrategias y las lógicas migratorias según Weil11 no han tenido análisis sintéticos globales. La historiografía francesa busca la manera de demostrar que las migraciones de franceses responden a lógicas socio-económicas, con una realización que pasaba por las redes familiares y sociales. Hoy se están buscando lógicas políticas en los fenómenos migratorios.

La política exterior francesa en el siglo XIX y América hispánica.

8 La actitud de las autoridades francesas respecto a la emigración de miembros de la comunidad nacional hasta América del Sur representa para ese entonces un gran interrogante. El número total de emigrantes que se fueron para el nuevo mundo durante el siglo XIX no era muy importante. Magnus Morner12 evalúa a 2.8% la importancia cuantitativa de los franceses en el total de europeos que habían emigrado hacia América del Sur entre 1854 y 192413.

9 De ese 2,8% de franceses, Colombia absorbió sólo una pequeña cantidad. No poseemos cifras para el total del país. No obstante, tenemos datos en el departamento de Antioquia. Hay muy pocos franceses. Entre otros se censaron tres franceses en 1843, quince en 1851, catorce en 1881, veintidós en 1884, cuarenta y ocho en 191814.

10 La presencia francesa en la región que nos interesa no se debe inscribir en el estudio de una inmigración masiva de personas. Se trata más bien de estudiar los múltiples aspectos (entre los cuales una inmigración ínfima) que han participado a la instalación de ésta en Colombia. El estudio de la acción diplomática francesa es una de las numerosas claves de entendimiento de la acción de Francia en la región durante el siglo XIX

Tenemos que subrayar la carencia de estudios sobre la política exterior de Francia durante la primera mitad del siglo XIX. Después de 1850 se trata de lo contrario. Sobretodo durante el Segundo Imperio y Napoleón III. A partir de 1850, las autoridades instalan herramientas jurídicas para la partida de franceses. El interés por la emigración de franceses hacia América hispánica se vuelve a encontrar en el nivel más alto del Estado. El ejemplo más importante es la expedición y colonización francesa en México que hace parte de una visión de los concejales de Napoleón III quienes veían en esos nuevos espacios el medio de aliviar a Francia de una parte de su expansión demográfica15. La emigración podría ser provechosa para Francia gracias a las fortunas privadas constituidas por los emigrantes. Napoleón III buscó también el medio de competir con Gran Bretaña y los Estados Unidos en América. Durante todo el siglo XIX, desde la formulación, por parte del presidente Monroe, de los nuevos principios de política extranjera llamada más comúnmente como la “doctrina Monroe16 ”, estos dos países no pararon de intentar establecer una zona de influencia sobre el continente americano, incluyendo a Colombia17. El emperador francés era un observador interesado en las relaciones de fuerza internacionales en esa época. J.F. Lecaillon18 nota que en el plano estratégico, Napoleón III percibió lo que estaría en juego en el futuro. Él temía el desarrollo de los Estados Unidos en espacios más grandes. El poder montante de los Estados Unidos amenazaba la supremacía europea, y había que oponer un contrapeso a la supremacía anglo-sajona. En el proyecto “pan-latin”, él imaginaba el despertar en América de las razas latinas de su sueño.

11 Como lo señala Raoul Girardet19, la segunda mitad del siglo XIX ve converger las preocupaciones de los geografos y de los economistas que llevaban el desarrollo de una nueva doctrina militante de la colonización. En su libro “ Colonización en los pueblos modernos20 ” escrito en 1874, Paul Leroy Beaulieu, yerno del economista Saint Simonien Michel Chevalier, desarrolla una teoría general de la colonización que según él puede tomar dos formas : una, unida a la emigración de personas y una segunda relacionada con la emigración de capitales. Esta última es, de acuerdo con él, un elemento esencial para el progreso económico, social, intelectual y moral de las sociedades modernas a las que les abre nuevas posibilidades. Durante los años 1880, después de una década de pausa en la expansión colonial consecuencia de la caída del II Imperio, el desarrollo de los intereses políticos, comerciales y financieros de los franceses por todo el mundo está de nuevo en vigencia21. Según Ortiz, para muchos en esa época, la influencia y el poder adquirido en el exterior podría compensar los efectos de 1870 y permitir a Francia restaurar su nivel de influencia en el mundo. Este autor nota que esas ideas, si no tienen unanimidad, fueron sostenidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores y los medios económicos. Ivonne Suarez Pinzón22 nota en su tesis que la búsqueda de nuevos mercados, y de nuevas fuentes de aprovisionamiento correspondía a la “misión civilizadora laica” que se habían fijado los demócratas franceses de la época, dirigidos por Jules Ferry, promovidos por las Sociedades de Geografía. Esta concepción de “la grandeza nacional” se encontraba en perfecta concordancia con la investigación de las condiciones necesarias para la construcción del canal de Panamá, que con México, es uno de los más bellos ejemplos de la tentativa de instalación de una presencia durable en América Latina. Esa política exterior de expansión se persigue durante la última década del siglo XIX, y le permite a Francia afirmar su primacía frente a las otras potencias europeas.

12 Es entonces teniendo en cuenta el conjunto de estos datos que puede escribirse la historia de la presencia francesa en Colombia, aportando así nuevos elementos necesarios para la construcción de una historia de esta presencia en el continente entero.

La diplomacia francesa en Colombia

13 Para Colombia, las correspondencias entre los representantes diplomáticos franceses en este país y su ministro de tutela, nos revelan más elementos sobre los objetivos y la historia de la presencia francesa en Colombia. Los fondos a nuestra disposición se encuentran en París, en el Ministerio de Asuntos Exteriores23.

14 Como lo subraya Luis Carlos Ortiz24, la correspondencia está llena de ideas preconcebidas y de opiniones cargadas de prejuicios, y de informaciones rutinarias. Tenemos que notar también el carácter “racista” de muchas reflexiones que hicieron muchos diplomáticos en esos textos. La instalación de una agencia francesa superior de comercio en Bogotá en 182625, es la prueba del interés que el país tenía desde muy temprano para Colombia. Desde el principio, el agente superior francés de comercio en Bogotá defiende los intereses de los franceses presentes en el país, sobretodo frente a la inestabilidad política de Colombia. En un reporte del 29 de agosto de 1826, el agente de la época, Claude Henri Buchet Martigny señaló al gobierno francés que los problemas políticos del país no favorecían la implantación económica de franceses26. En este mismo reporte, le informa al ministro de la existencia de un decreto del gobierno de Bogotá en que el precise que no es responsable de la seguridad de las personas, ni de las propiedades de los extranjeros que siguieron viviendo en el país. No obstante, en diferentes reportes, el representante diplomático señala el potencial del país al ministro. Esos reportes tienen una inspiración ideológica racista muy fuerte como se nota en estas frases:

15El colombiano es generalmente el enemigo del trabajo (...). Son los blancos lo que necesita Colombia (y no los negros). No tanto en las regiones calientes, pero Colombia ofrece climas variados. Se pueden cultivar numerosas tierras para los blancos, sin peligro y sin más cansancio que en Europa27.
Él identifica una zona favorable: la región de Santa Marta donde se puede cultivar plantas tropicales, y caña de azúcar.

16 Esas ideas colonialistas y racistas están presentes en los escritos de Buchet Martigny. Su colonialismo es económico, y el busca el medio de facilitar la instalación de franceses en el país para explotar sus riquezas. Tenemos que subrayar que los agentes consulares en la primera mitad del siglo XIX le apuestan sobre todo a la agricultura.

17Las entradas provenientes de las minas no tienen hasta este momento una real importancia para Colombia. Su verdadero tesoro es la agricultura que será una fuente inagotable de riquezas28.

18 Durante esa época, la idea de competir con los Estados Unidos, Gran Bretaña y los Países Bajos está presente. De hecho, el representante de la diplomacia francesa buscó la ejecución de un tratado de comercio con el gobierno colombiano. Esa negociación parece haber tomado tiempo como lo subraya en diferentes cartas el señor Buchet Martigny. En un decreto del 10 de agosto de 1831, el gobierno colombiano acuerda finalmente las mismos ventajas concedidas a los residentes de los Estados Unidos, de Gran Bretaña y de los Países Bajos a los franceses. El interés en Colombia se refuerza en 1836 con la instalación de un cónsul de Francia en Cartagena de Indias, puerto particularmente importante para el comercio entre Colombia y Francia. En octubre de 1844, un convenio acuerda a Francia el tratamiento de “nación más favorizada29 “.

19 Luis Ortiz30 explica que los diplomáticos tenían un papel activo de contacto y de negociaciones con el gobierno colombiano y un papel pasivo como simples observadores de la situación política colombiana. En la última parte del siglo XIX, los agentes consulares en Riohacha, en David (hoy ciudad panameña) y en Medellín, se dirigen a París por el intermedio de los representantes diplomáticos de Ciudad de Panamá (Riohacha y David) y Bogotá (Medellín). Las relaciones esenciales entre los dos países son el comercio. Los puestos diplomáticos de Bogotá, Panamá y Colón estaban ocupados por funcionarios del Ministerio de los asuntos exteriores. Al contrario, los otros puestos estaban ocupados por el cuerpo auxiliar, o sea comerciantes franceses. El país estaba dividido en dos jurisdicciones: la legación o consulado general de Bogotá para el interior del país, el consulado de Panamá para la costa atlántica y la costa pacifica.

20 Luis Carlos Ortiz31 desarrolla el concepto del “negociante-diplomático”, para hablar de los diplomáticos franceses durante la segunda parte del siglo XIX. Ortiz se basa sobre el hecho que una parte importante del cuerpo diplomático francés o de otros países, instalado en Colombia estaba ligada con ciertas actividades económicas y sociales del país. Él precisa que este concepto tiene una significación más fuerte con el cuerpo diplomático a nivel consular: cónsules, vicecónsules, o agentes consulares. En realidad los extranjeros instalados en Colombia como comerciantes o negociantes ocuparon también el cargo de agentes consulares. Esos hombres conocían muy bien el país y tenían relaciones muy estrechas con la población además de una cierta influencia. Ortiz nota que la integración en la sociedad del país pudo ser perjudicial a las relaciones diplomáticas, como también la inexperiencia en la carga diplomática, y el problema de los intereses personales.

El caso de la presencia francesa en Antioquia

21 Nuestras investigaciones confirmaron lo que escribía en 1999 Ivonne Suarez Pinzón32 : la presencia francesa en Antioquia se concentró ampliamente en la explotación de las minas de oro. Los ingenieros y las empresas francesas introdujeron en la región nuevas máquinas y nuevas técnicas para el desarrollo de las minas en las zonas que hasta ese momento no habían sido valoradas. Como otros europeos, los franceses introdujeron diversos procesos permitiendo la instalación de la metalurgia, absolutamente indispensable para el crecimiento y el desarrollo de la agricultura y de los ferrocarriles.

22 Después del período de independencia, se abre en Colombia el desarrollo de la mina de veta. Una de las primeras empresas es la sociedad de minas de Antioquia que comienza a explotar el yacimiento de “El Zancudo” en Titiribí. Francisco Antonio Zea se dio cuenta que era necesario abrir la mina a inversores extranjeros, como única manera de atraer el capital y el interés diplomático al el país33. En 1822, Zea fue nombrado ministro plenipotenciario en Europa y el presidente de la época, el General Santander le encargó de reunir un grupo de científicos europeos para facilitar la creación de una Escuela de Minas en Bogotá[34]. Siguiendo la recomendación de Alexandre Von Humbold, esta misión científica se le confió al francés Jean-Baptiste Boussingault, acompañado del médico y Zoólogo François Désiré Roulin. Los intereses científicos de estos franceses van rápidamente a mezclarse a los intereses económicos. Boussingault, en 1826 adquiere por cuenta de la “Asociación Colombiana de Minas”, seis minas de oro y de plata en Marmato, cinco minas de oro en Quiebralomo, y una de aluvión en Supía35. Según Poveda Ramos, los ingenieros de minas europeas, venidos con la llegada de las compañías inglesas, introdujeron en Antioquia la mineralogía, la geología, la hidráulica, la mecánica aplicada, la teoría del calor, la química orgánica, la geofísica, el sismógrafo, la construcción de vías. De esta forma, Bousingault introdujo el proceso de amalgamiento de arenas auríferas en Marmato en 1828, así como la trituradora de metales.

23 En los años 1850, se encuentra un movimiento mas amplio de emigración de franceses hacia Antioquia. Si uno se refiere a los archivos históricos del departamento, se cuenta por ejemplo trece actas entre 1839 y 1849 que conciernen a los franceses, contra doce por solo el año de 185636. Este crecimiento no se trata de un hecho aislado, y concierne también las otras nacionalidad de extranjeros37, y se pueden encontrar las razones en el nuevo contexto político de Antioquia de este período. En efecto, el gobierno de Bogotá comienza unas reformas que traen como consecuencia la reducción de la intervención del estado en la vida económica, el desmantelamiento de los monopolios de Aguardiente y del tabaco, y una disminución de las tasas sobre las importaciones. Leyes de descentralización fueron promulgadas en 1850 y 1851, bajo la impulso del ministro Manuel Murillo Toro, que conlleva a la cesión del el gobierno central de las provincias de la gestión de ciertos impuestos. Es así como se declara el comercio de exportación de oro lo que permite a los antioqueños a lanzarse libremente en la búsqueda de mejores mercados. Los comerciantes se ponen en relación directa con Inglaterra y con Francia38. Rodrigo García Estrada subraya que se p